EL PEÓN SEGUNDO MOLINA

De: Alberto Merlo

Llegó de paso a la estancia
pal' tiempo de las esquilas
y alargó su permanencia
por causa de que llovía.
En una esquina 'el galpón
le hizo tabique una estiba
de un alambre colgó
sus escasas pilchas
Y al no encerrar la majada
ni andar de gusto esos días
por no pasarla aburrido
ayudó en lo que podía:
juntar marlos pa' hacer fuego,
desgranar pa' las gallinas,
cortar lonjas, hacer tientos . . .

Y cuando compuso el tiempo
y terminó con la esquila
se quebró un peón
y quedó pa' reemplazarlo.
Después, en la misma estancia
otras changas que salían,
del galpón pasó a las piezas
que pa' los peones había . . .
y como el tiempo pasa
y se amontonan los días
ya van como veinte años
que aquel Segundo Molina
ya es un hombre pa' un patrón,
ya no es más peón golondrina.

Pero la cosa ha cambiao
en estos últimos días
pues han llegao a la estancia
un juez, con un polecía
pa' anoticiarlo al patrón
de un parte que le traía,
que en su campo trabajaba
un tal Segundo Molina
pa' la patria desertor
cuando llamó la marina.
Al escucharlo el patrón
riyéndose todavía
pensando: "una confusión"
dentró al sentir que decía.
Y, la verdad, era cierto
¡¡aunque ni el peón lo sabía!!
¡Había pasao mucho tiempo
del sorteo y la milicia!
Pero aquel juez insistió,
completando su teoría
"por no servir a la patria,
por no servir a la patria
es un desertor, Molina".

Estas palabras cayeron 
al patrón como agua fría
y levantando la voz
dentró a sangrar por la herida
"¿Cómo? ¿Que no ha servido a la patria
mi peón, Segundo Molina?
Podrá o no ser desertor,
de eso no ando con porfías
pero que sirvió a la patria
¡doy fe y me juego la vida!
¡Porque hace más de veinte años
sin aflojarle ni un día
con el arao, de a caballo
sin conocer la fatiga
con lluvia, escarcha o pampero
haciendo crecer la estiba
recorriendo los potreros
pal' tiempo de las paridas!
¿O sólo sirve a la patria
aquél que va a la milicia?"

"Vaya nomás, que enseguida
me cambio y salgo pal' pueblo
a ver la papelería
y a buscarle un abogado
que lo defienda a Molina"
El peón, que estaba a su lao
sin decir "la boca es mía"
se fue al tranquito pensando
en las cosas de la vida.
El, que siempre iba alegando
que a llorar no aprendería
con la cabeza agachada
se metió pa' las cocinas
y le mojaron los ojos
el puño de la camisa
mientras seguía escuchando
lo que el patrón repetía:
"¡Conque no ha servido a la patria

Con que no ha servido a la patria
mi pión, mi pión Segundo Molina!"

 

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